El baba ganoush, además de ser un clasicazo de la cocina mediterránea y de oriente medio, es junto al hummus uno de mis aperitivos favoritos. Es un plato bastante fresco que me ha devuelto el amor por las berenjenas y su nombre significa “coqueto y vicioso”. La historia cuenta que debe comerse “con cautela” para “no despertar bajos instintos” o si, jajajajajaja.

Hay por supuesto miles de recetas y versiones, más o menos picantes, con poco o mucho ajo, más o menos tahine o incluso con ingredientes como la cebolla o jarabe de granadas que no suelen verse en las recetas más comunes. Siempre vi a mi padre hacerlo en casa, pero no fue hasta que viví sola que descubrí lo realmente simple que era la preparación.

Nuestros ingredientes de hoy:

  • 3 berenjenas medianas
  • 2 dientes de ajo
  • 3 cucharadas de pasta de sésamo (tahine)
  • 4 cucharadas de aceite
  • Una pizca de comino molido
  • Zumo de un limón
  • Sal

La preparación:

  1. Cortamos las berenjenas en mitades y las colocamos con el corte hacia arriba en una bandeja de horno, pinchamos un poco la pulpa con la punta de un cuchillo y agregamos un poco de aceite de oliva, sal y pimienta. Llevamos al horno pre-calentado a 180ºC por una hora.
  2. Dejamos reposar hasta que enfríen un poco y podamos manipularlas con las manos, separamos la pulpa de la piel con los dedos (o un tenedor si somos muy tiquismiquis) y mezclamos la carne de las berenjenas (si se ha venido un poco de piel no pasa nada) con ajo pelado -y sin el tallo central para que no repita- y el resto de los ingredientes.
  3. Trituramos con batidor -o a mano en un mortero- hasta obtener una pasta homogénea, podemos agregar un poco más de aceite si la crema queda muy seca.
  4. Corregimos de sal sin pasarnos, con una pizca será suficiente y enfriamos un poco hasta servir.

Yo lo suelo servir en casa con palitos de verduras o trozos de pan tostado, aunque en ocasiones me lo como a cucharadas en plan bestia, incluso lo podemos mezclar en ensaladas de pasta para aderezar.

Es un aperitivo muy resultón y da para todo, así que somos libres de probarlo como más nos guste aunque luego se nos despierte la gula y el vicio como dicta la historia 🙂