El pebre es una salsa de adobo típica de Chile, un tanto similar al pico de gallo mexicano y muy utilizada para acompañar asados, choripanes, alubias (frijoles, porotos), sopaipillas, pasteles y otros platos. Va bien con casi todo, y se puede comer en cantidades industriales con pan, empanadas, perritos y todo lo que haya delante. ¡Es adictivo!.

Gracias a la vida tengo muy buenos amigos chilenos, casi familia, y por ellos conocí y aprendí a preparar el pebre con tomate, de ver como lo hacían en casa ayudando de vez en cuando.

Hace unos días entre tanta lluvia invité a algunos amigos a casa a cenar perros calientes, y aproveché de preparar un pebre entre los “toppings” de los perritos. Tuvo tanto éxito que lo pidieron para llevar :), y me tocó luego preparar más para dejar otro poco en casa.

Así que hoy, porque las recetas maravillosas de mis amigos hay que compartirlas, les regalo mi versión del pebre chileno.

Ingredientes:

  • 3 tomates maduros medianos.
  • 1 cebolla grande.
  • 1/2 limón.
  • 1 chile verde (o chile serrano).
  • 1 atado de cilantro (20 grs aprox.)
  • Sal.
  • Aceite de oliva.
  • Y un opcional: una cucharada de puré de tomate.

Preparación:

  1. Pelamos la cebolla y la cortamos en brunoise, es decir, cuadritos muy muy pero muy pequeños. Lavamos los tomates, eliminamos el tallo central y los picamos también en dados muy pequeños. Picamos también el cilantro muy fino (pero mucho muy fino) y mezclamos en un bol.
  2. Ahora vamos con el chile. Advierto que antes de picarlo yo suelo utilizar guantes, para evitar me queden picando las manos, la cara y hasta las pestañas.Le hacemos un corte a lo largo con un cuchillo, eliminamos el tallo, las semillas y las venas blancas, y picamos la carne en dados muy pequeños. Agregamos al resto de los ingredientes.
  3. Agregamos el zumo de limón (sin las semillas por favor!), sal al gusto (una media cucharada) y un chorro (generoso) de aceite de oliva virgen, también la pasta de tomate, que puede no hacer falta si los tomates están suficientemente maduros.
    Dejamos reposar hasta servir.

Podemos conservarlo en un tarro de cristal tapado en la nevera, al pasar los días va cogiendo más sabor.

Como les contaba al principio se puede utilizar para acompañar muchos platos, servir con empanadas, panes, arepas (¿por qué no?), pastel de choclo, o con toneladas de perritos calientes, como hice yo para nuestra “Fiesta de la Salchicha”, jajajaja.

 

Es una receta sencillísima y gustosa, y a mi me trae siempre muy buenos recuerdos de todos mis amigos chilenos. Prueben a prepararla en casa y verán que se convierte en un básico que siempre estará 🙂 Mientras, yo sigo ensayando y probando recetas nuevas para sorprenderlos en unos días.

Un abrazo y feliz día esperemos que sin lluvia 🙂

Ka