Hoy fue uno de esos días en los que “se me fue el santo al cielo” y me pasé el día escribiendo. Cuando caí en cuenta, eran casi las seis y yo aún sin haber almorzado nada. Me da vergüenza admitirlo, pero fue así. Estaba tan entregada leyendo, escribiendo y organizando el blog en casa, que se pasó el día en un pis pas.

Afortunadamente hace unos días pasé por la frutería y me hice con verdura y fruta suficiente para muchos días, también dándole vueltas a la idea de hacer un tartar de calabacín, receta que tenía pendiente desde hace tiempo como antídoto perfecto para este calor de mil demonios.

Hoy tocó repasar las notas y la receta que había hecho, y ajustar los ingredientes a lo que tenía en casa y a mis cero ganas de ir al supermercado con la calle ardiendo con muchos grados y mucho sol.

Nuestros ingredientes de hoy:

  • 1 Calabacín grande, unos 500 grs.
  • 1 cebolla roja mediana.
  • 15 – 20 aceitunas negras kalamata, deshuesadas y picadas en trozos.
  • 1 Aguacate picado en cuadritos.
  • 200 grs de queso feta.
  • 1 tallo de apio, 75 grs aprox.
  • 100 grs de almendras, anacardos o nueces de macadamia.
  • 3 o 4 hojas de albahaca picadas.
  • 120 ml Aceite de Oliva.
  • 40 ml de Vinagre de miel o cualquier vinagre suave.
  • Pimienta al gusto.
  • Una pizca de sal.

Mi preparación:

  1. Lavamos y picamos el calabacín, la cebolla y el apio en brunoise.
  2. Mezclamos con el queso desmigajado, el aguacate picado en cuadros, las aceitunas picadas y removemos bien.
  3. Aliñamos con aceite, vinagre, albahaca picada, sal y pimienta y dejamos “descansar” en la nevera unos quince minutos, tapado con papel film para que se mezclen bien los sabores.
  4. Servimos en un bol pequeño o en un plato llano, quedará súper bien presentado si le damos forma con un aro de emplatar o cualquier molde para servir arroz que tengamos en casa. Podemos adornar con semillas de sésamo tostadas o frutos secos picados.

Rinde unas cuatro porciones, y aunque puede conservarse perfectamente por 3 o 4 días en la nevera el aguacate comenzará a oscurecerse y no se verá tan vistoso como recién hecho.

A estas horas ya no fue comida sino casi cena. 🙂 Lo bueno es que a veces esa mezcla de apuro, calor y no querer pasar horas cocinando resulta en platos ricos y muy fáciles como éste.

No me he tardado sino treinta y pocos minutos entre picar todo, aliñarlo, dejarlo reposar y sentarme a comer. Casi me he tardado tanto en hacer la foto como me tardé en prepararlo, jajaja. Lo repetiré para cualquier quedada con amigos por estos días porque va perfecto para cualquier picoteo.

Feliz tarde – noche de comienzo de verano, a mi aún me queda día para ir al flamenco, venir a cenar más tartar en casa y caer feliz a dormir, para madrugar mañana con mucho sueño y sin remordimientos. 🙂

¡Un abrazo!