Burrata de mis amores

Yo diría que la burrata es una maravilla, sin más. Pero si nos vamos a su definición real tengo que contarles que es un queso italiano fresco y cremoso, cuya fina capa exterior es de mozzarella y va relleno de straciatella (crema de leche).




Este queso de pasta hilada y crema es originario de la región de Puglia en el sur de Italia, donde es un requisito legal hacer tanto la burrata como la mozzarella con leche de búfala. Pese a las leyes italianas también se suele hacer este queso con leche de vaca, versión que se conoce como “Fior De Latte” en su país de origen.

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Polenta dulce de limón

Estupendísima polenta para el fin de semana. Dulce, limonera y sin gluten.




La receta la vi hace mucho en la web de la chef inglesa Nigella Lawson, nigella.com y estaba hace tiempo por prepararla pero entre jaleos, visitas y viajes lo había ido dejando para después, hasta esta semana en la que he vuelto un poco a la normalidad en mi día a día y en la cocina.

Es uno de esos postres que quedan perfectos a la primera, realmente fácil de hacer, esponjoso y ligero. Sólo necesité una hora de mi tiempo, mi balanza digital de cocina y unos pequeñísimos cambios a la receta original para bajar un poco la cantidad de azúcar.

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Julius en 22 Minutos

Julius (Julio Bienert) presenta uno de mis programas favoritos en Canal Cocina llamado “Los 22 minutos de Julius” donde siempre nos demuestra que la pereza, el stress o el poco tiempo que tenemos no son excusas para preparar platos increíbles, sanos y deliciosos en menos de 22 minutos. Es de Mallorca, se dedica a la cocina desde los 17 años y ha presentado éste y otros programas de cocina en televisión desde 2006.




Gracias a un sorteo realizado para los clientes de Movistar+ pude ganarme la oportunidad de estar en el showcooking de Julius en el FlagShip de Movistar en la Gran Vía (Madrid), así que allí me fui a conocer a Julius como buena groupie que soy, probar algunas de sus recetas y pasar un buen rato.

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Arroz con leche y especias

Que yo sueñe con comidas y cocina no es un secreto para nadie. Como otras veces, con el arroz con leche fue levantarme un día recordando el que preparaba mi abuela, y pensar “lo mismo yo puedo intentarlo a ver qué tal”.




A pesar de que hacer arroz no es uno de mis fuertes, y que además nunca vi a mi abuela prepararlo porque lo llevaba listo a casa, me puse a estudiar recetas de uno y otro sitio. Más allá de ser un postre de toda la vida, con leche, arroz y azúcar, tuve que decidir cuál sería la menos complicada para mí.

Luego vino el “¿y si cambio el azúcar por papelón?”, y el “¿y si paso de la cáscara de limón y utilizó otras especias?”, y el “¿cómo quedaría con leche condensada?”, y así podría haber seguido hasta el fin de los días. También, como siempre, intenté darle una vuelta de tuerca a la tradicionalísima receta de la abuela, buscando un elemento distintivo y de sorpresa que produjera “casi un ratatouille”, pero trayéndote de vuelta a este mundo. 😉

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Asado Negro

Desde siempre éste ha sido uno de mis platos favoritos de la cocina venezolana. Aquel que me hace mi mami cada vez que voy a Caracas, la receta que me ha dado por teléfono cien veces, y que Dios sabrá dónde la guardo cada, pues siempre tengo que volver a llamarla para pedírsela.

La leyenda sobre el origen de este plato cuenta que, en la época de la Colonia, a una cocinera se le quemó la carne mientras cocinaba, y para remediarlo agregó papelón, ají dulce, y otras especias.




Desde aquellos tiempos el plato ha evolucionado, y si bien no tiene una preparación complicada, lleva su tiempo prepararlo. Hay que tenerle paciencia porque es para pasarse unas cuantas horas en la cocina. Hay también miles de versiones, con unos y otros ingredientes, algunos con papelón, otros con azúcar, algunos “puyan” la carne para rellenarla con el aliño, otros licuan la salsa, y existimos los que dejamos los tropezones colorinches en la salsa por puro gusto.

Es una de las recetas estrella en mi casa, y a mi mamá le queda como de morirse. Yo la replico porque hoy es su cumple y me encanta homenajear a mi gente preparando sus platos, aunque a ella le quede más rico y el mío lo vea por fotos o Stories. 🙂

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Tortitas de arroz y avena

Me pasaban dos cosas ayer: tenía arroz de sobra en casa y un antojo de tortitas que me moría, pero no quería nada demasiado pesado o dulce.




Así que haciendo memoria recordé que una de mis abuelas siempre nos hacía tortitas de arroz cuando quedaba arroz del día anterior en casa, y aunque no siempre teníamos una receta exacta nos gustaban igual sin importar si un día eran saladas y con algo de verdura picada o dulces con queso y miel para desayunar.

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El sushi, el arroz y yo

Todo el que me conoce y me ha visto cocinar sabe que lo mío con el arroz es un tema, una frustración, un sin vivir. Me encanta pero se me da terriblemente mal hacer arroces y si me ha quedado bien el arroz dos de cincuenta veces es mucho.

Lo del sushi es amor puro, podría alimentarme de sushi día sí y día también porque me encanta, pero entre mis males con el arroz y mi poca habilidad para armar rolls lo como de vez en cuando por ahí pero jamás lo intento en casa.




A finales de enero estuve en el showcooking de Marta Simonet organizado por Mía de Freixenet, como les contaba en este post. Ese día nos enseñaron a hacer sushi en tarro, me pareció una idea estupendísima para por fin intentarlo en casa y atreverme con el arroz. Además de dar mucho juego para una cena rápida, tupper para llevar a la Ofi o hasta picnic, me ayudó a atreverme y vencer tanto miedo a preparar arroz.

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Granola Casera

Mamá decía que yo podía comer granola de desayuno, almuerzo y cena, y no se equivocaba. La compraba a granel en el Mercado todas las semanas y era mi desayuno o merienda habitual.

Desde que vivo en Madrid dejé de comerla tan seguido porque se veía menos por aquí, no la suelen vender a granel y estaba también ocupada en probar otras muchas cosas muy ricas. Alguna vez la encargué a mis amigos de La Mima Pastelería que hacen cosas grandiosas, pero nunca me había decidido a hacerla en casa.

Como intento comprar todo lo que puedo y se preste a granel antes que envasado, aproveché un paseo al Mercado Maravillas para comprar algunos copos de cereales (cebada, arroz, quinoa, maíz) y mezclarlos con lo que tenía en casa y así estrenarme con la granola después de tantísimos años de fanatismo.

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Verduras y verdes, en crema

Aunque en casa de pequeña me decían Mafalda por mi aversión a todo lo que fuesen sopas y cremas, con el tiempo no sólo comenzaron a gustarme sino que yo misma las hacía para todos en casa.

Crema de puerros

Una de mis favoritas era la crema de apio criollo (es un tubérculo que aquí en España no se consigue, aunque se le conoce como arracacia) que hacía Mamá. Digo hacía mamá hasta que un día me llama desde su oficina y confiando más de la cuenta en mi me da las instrucciones básicas para hacerla:

“Salteas en un poco de aceite un apio en trozos con una cebolla pelada y picada y un diente de ajo, luego agregas caldo de pollo o de verduras y cuando se hayan ablandado las verduras lo pasas todo por la batidora de vaso y listo”.

Y si, sobreviví al intento sin envenenar a nadie en casa. Si no teníamos caldo casero utilizábamos cubitos o Avecrem, y el apio podíamos sustituirlo por alguna otra verdura.




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Tostadas Galesas

O Welsh Rarebit, antes Welsh Rabbit. No es más que una tostada con crema de queso cheddar y otros ingredientes.




¿Por qué se le llama Conejo Galés a una tostada con crema de queso? Pues hay no pocas leyendas. Se sabe que es un plato típico de taberna y data de 1725. Se dice que pueden haberle llamado así en tono irónico y un tanto despectivo, porque los Galeses eran realmente pobres y si en el resto de Inglaterra la carne de las clases bajas era el conejo, para los galeses esa “carne” era el queso.

También se dice que los Galeses estaban especialmente orgullosos de su queso y este plato es una de las primeras referencias al consumo de queso en las Islas Británicas, y otra leyenda cuenta que los Galeses tenían prohibido consumir los conejos que cazaban en los terrenos de la nobleza y por ello utilizaban queso como sustituto.

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